Donde las fuentes no coinciden
Seis puntos en los que los libros que sostienen este sitio se contradicen entre sí, o contradicen a la práctica habitual. En lugar de esconderlo, aquí están los argumentos con sus datos.
Un sitio que cita seis libros tiene dos opciones cuando esos libros se contradicen: elegir uno y callarse, o contarlo. Aquí se cuenta.
No es un ejercicio de erudición. En los seis casos que siguen, la discrepancia cambia lo que harías, y quien entrena tiene derecho a saber que el asunto no está cerrado.
El formato es siempre el mismo: qué dice cada uno, con qué lo sostiene, y dónde coinciden — que suele ser más de lo que parece.
1. Ante un arma, ¿cumplir o correr?
Douieb: si lo que quiere es tu cartera, dale la cartera. Thalken: «ceder ante los criminales es un mal consejo que viene de malas matemáticas», y lo sostiene con el error estadístico del NCVS que no se corrigió hasta 1992 y con una cuenta de probabilidades que deja la supervivencia de echar a correr entre el 97 % y el 99,8 %.
Este está desarrollado entero —con las cifras, las convergencias y la postura de este sitio— en Evitar: ausencia, escape y desescalada.
2. ¿Sirven de algo las defensas?
Este es incómodo, porque afecta a la mitad del programa técnico.
Lo que dice Miller
Miller ordena la defensa en cinco niveles, y coloca el bloqueo en el más bajo:
- El movimiento — bloquear el ataque que ya viene. Su veredicto: «tus posibilidades de bloquear con éxito un ataque ya iniciado son muy bajas». Es donde empieza casi todo el mundo.
- La oportunidad — impedir el ataque antes de que empiece, leyendo qué blancos tienes expuestos y qué armas tiene él disponibles. Así es como un buen técnico gana sistemáticamente a alguien más rápido que él.
- La intención — el golpe preventivo, cuando sabes que ha decidido agredirte. «La defensa física más eficaz», pero cuesta mucho ejecutarla y justificarla después.
- La relación — cambiar la dinámica: no jugar a la danza del mono, no parecer una presa, salir de una relación abusiva. Más eficaz todavía.
- El terreno — no estar donde ocurre la violencia. Lo ideal.
Su argumento de fondo es que la acción gana a la reacción, y lo ha medido: con un arma de entrenamiento pegada al costado, frente a dos agentes que ya le están apuntando con el dedo en el disparador, consigue disparar tres veces antes de que el más rápido reaccione. Si además da un paso lateral, dispara a los dos y ellos fallan.
Añade dos cosas más: que bloquear no impide el segundo ataque ni el tercero, y que un encuentro se gana atacando — defender es ir por detrás.
Thalken llega por otro camino al mismo sitio: un golpe de brazo tarda unos 139 ms y reaccionar con elección pasa de 300 ms.
Lo que dice el programa
Y sin embargo, el programa federativo dedica los tres primeros cinturones a defensas: la 360, las interiores, las exteriores, contra patadas, contra encadenados. Douieb las construye como el núcleo del sistema.
Dónde coinciden
Más de lo que parece, y en esto merece la pena fijarse:
- El krav maga nunca enseña la defensa sola. El principio de simultaneidad —defensa y contraataque en un solo movimiento— existe justamente porque bloquear y quedarse es perder. Cuando defiendes y golpeas a la vez, ya no estás en el nivel 1 de Miller: estás mezclando el 1 con el 3.
- El sistema empuja a entrar, no a esperar. «Contra un palo se entra, no se retrocede»; «no esperes al cuchillo, ve a por él cuando aún está naciendo». Eso es interceptar en el nivel 2, no reaccionar al movimiento.
- La 360 no existe para bloquear mejor: existe para decidir menos. Su valor está medido en la ley de Hick, no en la eficacia del bloqueo.
- Y Miller no dice que no se entrenen: dice que quien se queda solo en el nivel 1 está entrenando la parte con peor rendimiento.
Dicho eso, el desacuerdo real no desaparece: el programa dedica mucho más tiempo al nivel 1 que a los niveles 4 y 5, que son los que Miller considera decisivos. Por eso existe la sección de violencia real en este sitio.
3. ¿Se puede controlar la respiración bajo un ataque?
Siddle dedica un capítulo entero a la respiración como herramienta: la hiperventilación deteriora memoria, concentración y percepción, y hay investigación —cita a Janis, DeFares y Grossman (1983)— según la cual bajar voluntariamente la frecuencia respiratoria reduce la ansiedad, eleva el umbral de dolor y mejora el procesamiento de información nueva. En su modelo, controlar la respiración es controlar el pulso, y controlar el pulso es conservar habilidad.
Miller es tajante en sentido contrario: el control de la respiración solo sirve para controlar los efectos si tienes tiempo de usarlo. Y si tienes tiempo para una serie de respiraciones pausadas, ese tiempo y ese esfuerzo casi siempre estarían mejor empleados en marcharte. Sobre la visualización añade que da un plan, pero no quita la adrenalina.
Dónde coinciden: en que la respiración hace algo — discrepan en cuándo. Siddle la usa como preparación y gestión, en el tiempo previo. Y el propio Miller la usa en el momento, pero para otra cosa: como palanca para romper el bloqueo. «Inhala», te dices, y respiras. No para calmarte, sino para conseguir que tu cuerpo obedezca una orden de tu mente — y eso rompe la primera capa de la parálisis.
Conclusión operativa: la respiración táctica es buena herramienta antes y sirve para arrancar cuando estás bloqueado. Contar con ella para serenarte mientras alguien te agrede es lo que Miller desaconseja.
4. ¿Detiene el dolor a un agresor?
Buena parte de la técnica tradicional se apoya en el dolor: puntos sensibles, luxaciones, presiones que hacen que alguien suelte.
Thalken explica por qué el dolor es un resultado poco fiable. Se produce estimulando unos receptores llamados nociceptores, pero que la señal llegue no garantiza que el dolor sea prohibitivo: en una pelea el cuerpo libera endorfinas que enmascaran las lesiones hasta mucho después, y si el agresor ha bebido o ha tomado ciertas drogas, el efecto puede sencillamente no llegar.
Miller lo lleva al terreno de los hechos con un caso: un agresor se rompió varios huesos de la mano golpeando y no se enteró hasta horas después. Siguió pegando. Su conclusión es que no existe un nivel de dolor que detenga con seguridad a alguien comprometido.
Dónde coinciden con el programa: en que hay recursos que no dependen de que le duela.
- El daño estructural funciona aunque no se sienta: una articulación fuera de rango no sostiene peso, duela o no.
- El desequilibrio es pura mecánica: si su centro de masas sale de su base de apoyo, cae igual.
- La asfixia y la interrupción del riego no negocian con la voluntad de nadie.
- Y quitar la herramienta —desarmar, controlar la mano armada— no requiere su colaboración.
Por eso las fichas de este sitio explican el efecto mecánico de cada técnica y no solo dónde duele: si tu plan depende de que le duela lo suficiente, tu plan depende de él.
5. ¿Funcionan las llaves?
El programa introduce las llaves de muñeca en cinturón azul y los controles articulares aparecen en buena parte de las liberaciones y desarmes. Las tres fuentes de fuera del krav maga son, cada una por su lado, escépticas.
Lo que dicen las fuentes
Miller es el más duro: «rara vez consigue nadie que una llave articular funcione contra un golpe fuera de las condiciones de un dojo, con gente entrenada para golpear de una forma concreta e inefectiva». Y añade un segundo problema, del que ya hablamos en lo que le pasa a tu cuerpo: bajo el cóctel químico las llaves de cumplimiento por dolor y los puntos de presión no funcionan, porque el agresor tampoco siente el dolor.
Thalken llega a lo mismo desde la mecánica: el punto de apoyo de una llave casi nunca está quieto cuando el otro no colabora, así que hacen falta dos o tres fuerzas simultáneas para crearlo. Cuenta que tras unas veinte mil repeticiones de su técnica de control seguiría necesitando una alineación perfecta de los astros para aplicarla a alguien que de verdad quisiera romperle la nariz. Y describe, como experiencia que todo el mundo debería tener, ese momento incómodo en que la única reacción del adversario a tu llave de muñeca es mirarte con cara de nada.
Siddle aporta el número: la motricidad fina —la que exige una llave— empieza a degradarse a 115 lpm, muy por debajo del pulso de cualquier agresión.
Dónde coinciden con el programa
Y aquí está lo interesante, porque el propio Miller da la respuesta sin proponérselo: cuando describe el golpe preventivo, explica que es precisamente eso lo que permite a un agente experimentado resolver la situación con técnicas de bajo nivel como las llaves. Si esperas a que el otro golpee, tendrás que responder con algo mucho más duro.
O sea: las llaves no funcionan como respuesta a un ataque en curso; funcionan cuando tú ya tienes la ventaja. Iniciativa, sorpresa, un agarre ya establecido, un desequilibrio previo. Y eso es exactamente cómo aparecen en el programa: llegan después de golpear lo libre y de romper la estructura, nunca como primera respuesta. La ficha de llaves de muñeca las sitúa como control, no como defensa.
Lo que sí conviene tener claro:
- Una llave que dependa de que le duela es una llave que puede no funcionar.
- Una que produzca daño estructural o desequilibrio funciona igual, duela o no.
- Y si entrenas llaves solo contra ataques lentos y anunciados, estás entrenando la versión que Miller dice que no funciona.
6. Lo que el entrenamiento te deja hacer y la calle no
Este no enfrenta a dos libros, sino a la práctica habitual con la evidencia. Miller lo formula como un defecto de diseño de los ejercicios: un drill está mal cuando permite técnicas que serían inseguras o lesivas para quien las usa en la vida real — y pone dos ejemplos: guantes de boxeo y patadas altas con el cuerpo bien calentado.
Los guantes. Thalken lo desmonta con medidas propias. Un guante reparte el impacto sobre 152 cm² frente a los 57 cm² de un puño desnudo, y su espuma absorbe energía: menos cortes, menos cejas abiertas, menos manos rotas. Pero el momento se conserva, y el momento es lo que hace girar la cabeza y daña el cerebro. Peor aún: con las manos protegidas se pega más fuerte, más veces y más a la cabeza. Los guantes protegen la cara y la mano; no protegen el cerebro. Está contado entero en Rotación y KO.
La patada alta. En clase se lanza con el cuerpo caliente, sobre suelo liso, con calzado deportivo o descalzo y contra alguien que no va a agarrarla. En la calle falta todo eso. El propio programa lo asume: las fichas de este sitio ya dicen que la altura útil está entre el suelo y el estómago y que las patadas con salto son entrenamiento y no repertorio de calle.
Y el problema de fondo, que es el que importa: las expectativas falsas. Miller avisa de que si te han enseñado que un agresor cae con una patada al muslo y no cae, la diferencia entre lo que esperabas y lo que ocurre puede provocarte un segundo bloqueo. Un ejercicio no solo enseña un gesto: enseña qué esperar. Y ahí es donde un entrenamiento demasiado cómodo hace daño de verdad.
Dónde coinciden todos: las protecciones son necesarias para poder entrenar en serio —sin ellas no habría contacto ni repetición— pero hay que saber exactamente qué protegen y qué no, y no confundir lo que el equipo te permite hacer con lo que funcionaría sin él.
Cómo se tratan aquí los desacuerdos
Tres reglas, para que se sepa qué esperar:
- No se esconden. Si dos fuentes serias discrepan en algo que cambia una decisión, se dice.
- Se cuentan las dos con sus datos, no una bien y otra de paja.
- Si el sitio se moja, se marca como opinión —con el recuadro de «la postura de este sitio»— y se deja claro que la decisión es de quien lee.
- Richard Douieb, Self-défense Krav Maga, Éditions EM, 1997.El autor fue alumno directo de Imi Lichtenfeld e introdujo el Krav Maga en Europa.
- Jason Thalken, Fight Like a Physicist: The Incredible Science Behind Martial Arts, YMAA Publication Center, 2015, caps. 2, 4, 6 y 8. ISBN 9781594393389.
- Rory Miller, Meditations on Violence: A Comparison of Martial Arts Training and Real World Violence, YMAA Publication Center, 2014, §§3.2, 3.3, 5 y 6.1. ISBN 9781594391187.
- Bruce K. Siddle, Sharpening the Warrior's Edge: The Psychology & Science of Training, PPCT Research Publications, 1995, caps. 2 y 7. ISBN 9780964920507.
Los textos de este sitio son de elaboración propia a partir de estas fuentes. Ver la bibliografía completa.