Centro de masas y base de sustentación

Dónde está tu equilibrio, qué decide que un empujón te mueva o te haga girar, y por qué toda proyección del mundo se reduce a dos preguntas.

Dónde está

Tu centro de masas está a unos dos o tres centímetros por debajo del ombligo, a media profundidad entre la espalda y el abdomen. Es el punto donde, a efectos de cálculo, actúan sobre ti la gravedad, un empujón o una patada frontal.

Los que hablan del dan tian como centro de la energía vital lo colocan exactamente ahí. La explicación es pseudociencia, pero el sitio está bien elegido: alguien se dio cuenta hace siglos de que ese punto era importante, aunque no supiera por qué.

Lo que decide si te mueves o giras

Esta es la propiedad menos conocida y la más útil:

  • Si empujas o golpeas hacia el centro de masas, el objeto se desplaza en la dirección del golpe, sin girar.
  • Si empujas o golpeas lejos del centro de masas, el objeto gira.

Imagina que corres sin mirar y te empotras contra una valla:

  • Valla a la altura de tu centro de masas o más alta → te para en seco.
  • Valla más alta aún, tipo barra horizontal a la altura del pecho → parte del impacto te hace rotar: es el efecto tendedero de las películas.
  • Valla más baja que tu centro de masas → tu cuerpo rota en el otro sentido y vuelcas por encima.

Ese último caso explica por qué una barandilla baja da tanta inseguridad en altura: si no llega a tu centro de masas, no te sujeta, te hace de eje.

Se mueve contigo

No es un punto fijo dentro del cuerpo. Al levantar los brazos sube unos centímetros. Al inclinarte hacia delante sale fuera del cuerpo, por delante del abdomen.

Y esto tiene consecuencias:

  • Estás cayendo siempre que tus pies no estén debajo (o a horcajadas) de tu centro de masas. A eso, cuando lo haces a propósito y controlado, lo llamas caminar.
  • Cuanto más cerca está de un pie, más peso soporta ese pie. Centrado: 50 % y 50 %. Encima de un pie: 100 % en ese pie.
  • Cualquiera que vaya a patear tiene que desplazarlo antes. Puede ser sutilísimo y casi instantáneo, pero ocurre siempre, y es visible. Aprender a leer ese desplazamiento es una ventaja real.
  • Al inclinarte sacas el culo hacia atrás como contrapeso, sin pensarlo. Prueba a tocarte los pies con los talones y el culo pegados a una pared: no puedes.

La base de sustentación

La estabilidad no depende de una cosa, sino de cuatro:

  1. La masa del cuerpo.
  2. El área de la base de apoyo.
  3. La altura del centro de masas.
  4. La posición del centro de masas dentro de esa base.

Más estable = más masa, base más ancha, centro más bajo y bien centrado.

La clave está en el borde: mientras el centro de masas esté dentro de la base, para tumbarte hay que hacer trabajo —hay que subirlo por encima del borde. En cuanto la vertical del centro de masas sale de la base, la gravedad deja de estorbar y pasa a ayudar. Por eso un desequilibrio bien hecho parece que no requiere fuerza: solo requiere fuerza hasta el borde.

Detalle anatómico que explica la guardia: de pie con los pies juntos, la vertical de tu peso cae por delante del tobillo, y los músculos de la pantorrilla tienen que contraerse continuamente para que no te vayas hacia delante. Un pie adelantado agranda la base y estabiliza.

Y el dato que ordena las patadas: la posición menos estable del cuerpo humano es sobre un solo pie — que es exactamente el instante en el que alguien patea.

Las dos preguntas de toda proyección

Cualquier proyección, barrido, segado o derribo del mundo hace una de dos cosas: quita un apoyo, o mueve el centro de masas fuera de los apoyos de forma que no se pueda recolocar los pies a tiempo.

Como se describen todos igual, se pueden analizar todos igual. Cuando entrenes un derribo, pregúntate:

  1. ¿Cómo estoy dejando su centro de masas sin apoyo?
  2. ¿Por qué no puede recolocar los pies debajo a tiempo?

Ejemplo con el derribo más común del mundo, entrar a las piernas:

  1. El hombro empuja su centro de masas hacia atrás y hacia un lado mientras entras.
  2. Una mano detrás de una rodilla —o de las dos— le impide recuperar.

Si sabes responder a las dos preguntas, entiendes la técnica. Si no, la estás copiando.

Cuando os agarráis, sois un solo animal

En cuanto los dos tenéis un agarre firme, dejáis de ser dos objetos de dos piernas y pasáis a ser un objeto de cuatro, con un centro de masas común en algún punto entre los dos.

Entonces para proyectarlo tienes que sacar su centro de masas fuera de esos cuatro apoyos, o impedir que use el agarre sobre ti como apoyo. Que es exactamente lo que se siente cuando un agarre bien puesto te ancla.

En el suelo cambia otro detalle: con las piernas recogidas, el centro de masas sube del ombligo al centro del pecho. Y quien está sentado puede postear con una mano o con las dos: tiene más apoyos de los que se ven.

Rígido o suelto: tú eliges ser un objeto

Un cuerpo humano puede comportarse como un solo objeto grande o como muchos objetos pequeños mal unidos, según flexiones o relajes.

Pruébalo: extiende un brazo rígido con todo el cuerpo tenso y que alguien te empuje la palma con fuerza. Sales despedido. Repítelo dejando el brazo muerto: no te mueves apenas.

  • Rígido: tus golpes llevan tu peso, pero das acceso a tu centro de masas desde cualquier punto de tu cuerpo. Por eso el brazo estirado y tenso es un regalo para quien sabe proyectar: puede tumbarte sin acercarse.
  • Suelto: lo que pasa lejos de tu centro de masas se queda lejos de tu centro de masas. Gastas menos, y le das menos donde agarrar.

Ninguno de los dos es la respuesta. La respuesta es elegir, y saber cuándo.

Lo que hay que recordar

Golpear al centro empuja; golpear lejos del centro hace girar. La estabilidad son cuatro factores, no uno. Y en cuanto el centro de masas sale de la base de apoyo, la gravedad trabaja para ti.

Fuentes de este artículo
  1. Jason Thalken, Fight Like a Physicist: The Incredible Science Behind Martial Arts, YMAA Publication Center, 2015, cap. 1. ISBN 9781594393389.
  2. Barney F. LeVeau, Biomechanics of Human Motion: Basics and Beyond for the Health Professions, SLACK Incorporated, 2011, cap. 7. ISBN 9781617114663.

Los textos de este sitio son de elaboración propia a partir de estas fuentes. Ver la bibliografía completa.